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Un candidato a la altura


Nico Rosberg celebra la pole position en el GP de Canadá 2014
Después de un Gran Premio de Mónaco de exagerados tintes polémicos, cabía esperar un nuevo duelo de Mercedes por la victoria en el Gilles Villeneuve, y a un Lewis Hamilton con el cuchillo entre los dientes en uno de sus circuitos talismán. La pole de Nico Rosberg el sábado no se la esperaba prácticamente nadie, prueba de ello es la sorpresa que incluso en los medios de comunicación existía esa tarde. Fue una reacción que ya se había intuido, entre conspiraciones varias, en Montecarlo, cuando el alemán dio su golpe de autoridad sobre la mesa tras cuatro carreras consecutivas resignado al segundo puesto. A lo inesperado de verle por delante en Canadá se sumaron los problemas mecánicos de ambos W05 y su primera derrota del año, con Red Bull pescando en río revuelto ante otra actuación más que cuestionable de Williams. Ingredientes de sobra para que la de Montreal sea hasta el momento la mejor carrera del año.

Dentro de este conglomerado de imprevistos hay varios puntos que me gustaría resaltar, ya que pienso que quizás no se les ha prestado suficiente atención o no se ha ahondado en detalles. Por ejemplo, los problemas de Mercedes. Los dos coches plateados sufrieron una pérdida de potencia simultánea al quedarse sin el sistema que recupera la energía cinética durante la frenada y la transforma en energía eléctrica, conocido como MGU-K, y similar a lo que hasta este año se denominaba KERS. Esto supuso básicamente una pérdida de 160CV a partir de la vuelta 37, prácticamente durante media carrera, lo que se tradujo en una velocidad punta en torno a 30km/h inferior a la que el W05 podría marcar de no tener ningún problema. Por eso empezamos a ver cómo los tiempos tanto de Rosberg como de Hamilton caían hasta tres segundos por vuelta. Pero a la consecuencia más obvia se une también otra que no se aprecia tan fácilmente, el sobrecalentamiento de los frenos traseros. En palabras del propio Rosberg al término de la carrera:

"Cuando pierdes el ERS, no tienes el "frenado del motor" al no tener ya recuperación de energía en la parte trasera, por lo que todo el frenado pasa a hacerse automáticamente con los frenos traseros, que tienen que trabajar mucho más, con lo que se sobrecalientan. El coche no está hecho para eso, por lo que la temperatura de los frenos traseros se disparó. Tuve que cambiar el reparto de frenada completamente hacia delante, refrigerar los frenos constantemente y al mismo tiempo hacer vueltas de clasificación con un tren de coches detrás, y sabía que si uno de ellos me adelantaba, perdería posición con todos, porque no tenía velocidad punta, así que estoy contento de terminar segundo y sumar unos buenos puntos."



Mientras Rosberg luchaba por mantener el liderato de la carrera durante 30 vueltas antes de perderlo con Ricciardo a 3 del final, Lewis Hamilton abandonaba 10 vueltas después de sufrir el fallo en la MGU-K debido a problemas en los frenos. Surge entonces la inevitable pregunta: ¿Por qué Lewis abandona y Nico consigue llegar a la meta? El director técnico del equipo, Paddy Lowe, se apresuraba en comentar ante los micrófonos de la Sky británica que el problema de frenos de Hamilton había sido independiente de la pérdida de potencia que ambos sufrieron, pero en la misma entrevista se contradice cuando el periodista Ted Kravitz cuestiona la independencia de dichos problemas, afirmando que efectivamente al fallar la MGU-K se pone más carga de trabajo sobre los frenos traseros. El propio Hamilton atribuyó su abandono al hecho de estar a rebufo del Mercedes de su compañero, algo que pudo haber hecho que sus frenos se sobrecalentasen más que los de un Nico que rodaba con aire limpio por delante.

Independientemente de que Hamilton pudiese o no haber hecho algo, y de que Mercedes saliese a atajar a tiempo el problema o no, lo cierto es que esta carrera ha sido una clara muestra de la inteligencia con la que pilota Rosberg, lo que bajo mi punto de vista es su arma más poderosa en su lucha particular con Lewis por el título de este año. Pero además de este factor, cabe destacar la igualdad a velocidad pura que existe actualmente entre ambos. La superioridad con la que Hamilton venció y asustó en Malasia no ha vuelto a repetirse, y Rosberg se atreve a plantarle cara a una vuelta, donde la pole se decide por centésimas.

Aunque el domingo fue Ricciardo quien se llevó la gloria, y pese a que la superioridad del W05 permitió a Rosberg defenderse del Force India de Pérez con 160CV de potencia menos, creo que en Canadá hemos visto la mejor versión y la mejor actuación de un Nico que es consciente de la importancia de lo que se está jugando. Si en Mónaco supo manejar la presión de tener que reaccionar a las cuatro victorias consecutivas de Hamilton mientras se cuestionaba su error del sábado, en Montreal ha dado un paso más al controlar una situación que parecía destinada al desastre.



Antes de su primer triunfo en China 2012 pensaba que Rosberg tenía potencial para ganar, pero siempre he tenido la duda de lo que podría hacer bajo la presión de estarse jugando un mundial. De momento me alegra ver que, pese a errores como los de China o Mónaco, está sabiendo no sólo manejar esa presión y mantener la consistencia de resultados que le llevó a ser fichado por Mercedes en 2010, sino sobreponerse a dificultades y presiones externas para ganar o minimizar daños.

Lo que suceda de aquí en adelante es una historia por escribir. Visto lo visto, quizás una historia más emocionante de lo que se pronosticaba hace tan sólo unas semanas o meses. Mercedes tiene todas las papeletas para seguir dominando con autoridad si la fiabilidad acompaña, y por fortuna para los aficionados está en manos de sus pilotos decidir quién se lleva el título. De Hamilton no se espera otra cosa, y Rosberg ya ha dejado claro que es un candidato a la altura. Podemos estar seguros de que el campeón lo será con todo merecimiento.

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